El asalto al Coliseum
El Rayo Vallecano se llevó un derbi madrileño de los que forjan caracteres, imponiendo su ley en el Coliseum con un 0-2 que castigó severamente la falta de puntería de un Getafe voluntarioso pero errático. Desde el pitido inicial, el conjunto azulón intentó imponer ese ritmo asfixiante tan propio de los equipos de Bordalás, pero se encontró con un Rayo muy bien plantado, que supo madurar el encuentro sin perder los nervios ante la presión ambiental.

Citación APA 7
El primer zarpazo de la franja
El primer golpe llegó antes de alcanzar la media hora de juego, cuando el conjunto franjirrojo aprovechó un desajuste en la salida de un córner. Tras una serie de rechaces en el área pequeña, el balón quedó muerto para que la delantera rayista fusilara a bocajarro, silenciando a la grada local y obligando al Getafe a remar contracorriente demasiado pronto. Los locales intentaron reaccionar de inmediato cargando el área con centros laterales, pero la zaga vallecana se mostró imperial en el juego aéreo, despejando cada intento con una solvencia que desesperó a los delanteros azulones.
La sentencia al contragolpe
Tras el descanso, el guion se acentuó: el Getafe volcado y el Rayo esperando su oportunidad para salir en estampida. Y esa oportunidad no tardó en llegar. En una contra de manual conducida por la velocidad de Álvaro García, el Rayo encontró el pasillo definitivo para poner un centro medido al corazón del área que terminó en el fondo de las mallas tras un remate inapelable. Con el 0-2, el partido se le hizo una montaña inalcanzable a un Getafe que terminó diluyéndose entre protestas y balones divididos. Al final, los tres puntos viajaron hacia Vallecas gracias a una exhibición de efectividad y orden táctico que dejó claro que, en los derbis, no basta con empujar, hay que saber golpear.

Citacion APA 7
