Primera Parte
Ambos equipos llegaban a la jornada inaugural tras una campaña anterior muy ilusionante en ambos casos. El Racing de Santander quedó campeón de Segunda División y, por ende, consiguió el respectivo ascenso a Primera, categoría que no pisaba desde hacía 14 años. Por otra parte, el Villarreal consiguió arrebatar al Atlético de Madrid el tercer puesto de la tabla.
El partido arrancaba con un Racing que no se achantaba ante un Submarino Amarillo que por momentos se veía superado por los recién ascendidos. Tal fue la insistencia de los locales que, sobre el minuto 20, Santi Comesaña, en un intento de despeje sobre la línea del área, arrollaba a Jorge Salinas, cometiendo penalti sobre el joven lateral. La pena máxima fue convertida por Andrés Martín, que engañó por completo al guardameta.
Seguía el Racing con oportunidades de aumentar la diferencia y, poco después del primer gol, tras una jugada por banda derecha, el balón le llegaba a Sergio Martínez. El canterano, con un fuerte golpeo desde fuera del área, limpiaba las telarañas de la escuadra y anotaba el sorprendente 2-0.
Después de este gol, el conjunto de Iñigo Pérez se vio obligado a ir más arriba y tratar de recortar la diferencia antes de la llegada a los vestuarios. Y no solo consiguieron recortar, sino que, en menos de dos minutos, el partido pasó de ir 2-0 a ser empatado 2-2.
Primero, un fuerte zurdazo de Pape Gueye desde la frontal del área fue directo al fondo de las redes y, prácticamente sin tiempo para reaccionar, en la siguiente jugada, Nicolas Pépé, desde banda derecha, sacaba un tiro dirigido a la escuadra y empataba el partido justo antes del descanso.
Estos goles fueron un duro mazazo para los locales, ya que en el minuto 44 iban con una ventaja de dos goles ante el tercer clasificado de la temporada anterior. Así terminó esta primera parte loca, llena de goles y emociones hasta el último suspiro.

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Segunda Parte
Sin embargo, no podemos decir lo mismo de la segunda mitad, en la cual ambos equipos sí que tuvieron ocasiones para adelantarse, pero ninguna de ellas fue tan clara como para convertirla en gol. De hecho, aunque fue el Villarreal el que más tiempo mantuvo la posesión del balón, fueron los locales los que dispusieron de las ocasiones más claras.
Una de las acciones más destacadas fue en una contra del Racing de Santander, donde Carlos Romero, siendo el último jugador, empujaba al delantero, lo que hubiese supuesto la tarjeta roja para el lateral del Submarino Amarillo. Sin embargo, el árbitro decidió que ese contacto no era suficiente para señalar dicha infracción.
Así terminaba el partido, con un empate que para ambos puede ser agridulce. Por un lado, los locales se dejaron remontar una ventaja de dos goles que tenían en la primera mitad y, por el otro, el Villarreal, que sobre el papel, antes del partido, partía como favorito para llevarse los tres puntos.
Alberto Vaquerizo Doblado

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