El Celta ya está en los octavos de final de la Europa League nueve años después de aquella histórica edición de 2017. El conjunto de Claudio Giráldez confirmó en Balaídos lo que había encarrilado en la ida y, con un solitario gol de Williot Swedberg, volvió a imponerse a un PAOK inferior para sellar el pase con autoridad y sin sobresaltos.

(Cala & Cala, 2026)
El partido arrancó con un equipo griego intenso, que buscó hacer daño a balón parado. Michailidis y Giakoumakis obligaron a estar atento a Ionuț Radu, pero el Celta no perdió la calma. Le faltó ritmo en la primera mitad y fue previsible en la circulación, aunque tuvo una clara en las botas de Matías Vecino tras pase de Iago Aspas. El duelo se movía en el terreno del respeto, con los vigueses más preocupados de no cometer errores que de romper el partido.
Todo cambió tras el descanso con la entrada de Miguel Román, que dio claridad y dinamismo al juego. El Celta adelantó líneas, encerró al PAOK y encontró el premio en una gran acción colectiva: Sergio Carreira inició la jugada, Borja Iglesias asistió de primeras y Swedberg definió con la zurda al palo largo de Tsiftsis. Un golazo que dejó la eliminatoria sentenciada.

(Malagón, 2025)
Con ventaja en el marcador, el Celta manejó el encuentro con madurez. Carl Starfelt sostuvo atrás cualquier intento de reacción visitante y los celestes incluso rozaron el segundo en el tramo final. Trabajo sobrio, eficaz y funcional de un equipo que llega en plena maduración al momento decisivo del curso.
En el sorteo de octavos le espera un rival de máximo nivel: el Aston Villa de Unai Emery o el Olympique de Lyon.
Matias Luca Ramondino.
