El Alavés tumba al Villarreal en Mendizorroza con un solitario gol de Boyé y resiste hasta el final para seguir invicto.
El Alavés sigue lanzado. El conjunto de Quique Sánchez Flores volvió a demostrar que este inicio de temporada no es casualidad y se impuso por 1-0 al Villarreal en Mendizorroza gracias a un gol de Lucas Boyé. Los albiazules supieron sufrir durante buena parte de la segunda mitad, con Antonio Sivera convertido en protagonista, y terminaron llevándose tres puntos que les permiten alcanzar los siete en las tres primeras jornadas. El Villarreal, en cambio, se marcha de Vitoria con la sensación de haber dejado escapar un partido que tuvo ocasiones de sobra para empatar.

Zabaleta (2026)
Un Villarreal que avisó primero
El encuentro comenzó con un Villarreal decidido a hacerse con el control. El conjunto de Íñigo Pérez encontró espacios en los primeros minutos y rondó el área de Sivera especialmente a través de sus hombres de ataque.
Gerard Moreno tuvo una de las primeras oportunidades tras un saque de esquina, mientras que Santiago Mouriño también obligó a la defensa local a emplearse a fondo. Tajon Buchanan y Nicolas Pépé fueron otros de los jugadores que trataron de poner en problemas al Alavés durante un arranque en el que los visitantes parecían sentirse cómodos. El Alavés, sin embargo, no necesitó demasiadas llegadas para cambiar el guion.
Boyé pone el golpe
A los 31 minutos apareció Lucas Boyé. El delantero argentino aprovechó una acción iniciada por Antonio Blanco y continuada por Ángel Pérez para recibir dentro del área y batir a Luiz Júnior con un disparo raso. Era el primer golpe serio del Alavés y terminó siendo suficiente para marcar la diferencia. Boyé ya había avisado minutos antes con un remate que obligó al guardameta visitante a intervenir. Esta vez no perdonó.
El 1-0 cambió ligeramente el partido. El Alavés encontró la comodidad que buscaba y comenzó a proteger su ventaja, mientras el Villarreal tuvo que asumir más riesgos. Antes del descanso, Gerard Moreno volvió a encontrarse con Sivera, que respondió con seguridad para mantener a los locales por delante.
El muro del Alavés
La segunda parte fue otra historia. El Villarreal dio un paso al frente y convirtió el encuentro en un asedio constante sobre la portería alavesista. Pépé, Ayoze, Foyth y compañía comenzaron a acumular llegadas, pero se encontraron una y otra vez con la defensa local y, sobre todo, con un inspirado Antonio Sivera. El guardameta terminó el encuentro con seis paradas y fue una de las grandes razones por las que el Alavés consiguió mantener la portería a cero.

Verdasco (2026)
El conjunto de Quique Sánchez Flores tampoco renunció a hacer daño al contragolpe. Ángel Pérez estuvo muy cerca de ampliar la ventaja en el minuto 69, cuando una rápida transición terminó con su disparo estrellándose contra el poste. El Villarreal siguió insistiendo.
La madera también juega
Los últimos minutos fueron un ejercicio de supervivencia para el Alavés. Los castellonenses encerraron a los locales y comenzaron a bombardear el área en busca de un empate que nunca llegó. La ocasión más clara apareció en el 84′. Juan Foyth conectó un remate desde el centro del área que se estrelló contra el poste derecho. Poco después, Renato Veiga también rozó el empate con un disparo que se marchó muy cerca del palo.
El Villarreal tuvo oportunidades, pero entre Sivera, la defensa albiazul y la madera se encontró con una barrera prácticamente infranqueable. El pitido final desató la celebración en Mendizorroza.
Siete puntos y un mensaje
El 1-0 permite al Alavés alcanzar los siete puntos de nueve posibles, después de dos victorias y un empate en las tres primeras jornadas. El equipo de Quique Sánchez Flores se mantiene invicto y, al menos provisionalmente, se coloca en lo más alto de la clasificación. Es, además, su mejor comienzo liguero en 25 años.

Verdasco (2026)
Más allá de la clasificación, el conjunto vitoriano está demostrando algo todavía más importante: sabe ganar partidos de diferentes maneras. Ante el Villarreal no necesitó dominar la posesión ni generar un aluvión de ocasiones. Le bastó con aprovechar su momento, defender con orden y resistir cuando el rival apretó.
El Villarreal, por su parte, se marcha con solo dos puntos en las tres primeras jornadas y todavía sin conocer la victoria. El problema no parece ser la capacidad para generar peligro, sino la falta de contundencia para transformar esas ocasiones en goles.
En Vitoria, mientras tanto, ya empiezan a soñar. Este Alavés no solo gana: también sabe sufrir. Y eso, en una temporada tan larga, puede terminar siendo una virtud decisiva.
