Los de Zidane remontaron el tanto inicial de Lukébakio con una exhibición ofensiva en el tramo final. Doué, Cherki y un doblete de Olise sellaron el 4-1.
Francia necesitó paciencia, pero terminó encontrando la recompensa. La selección dirigida por Zinedine Zidane se impuso por 4-1 a Bélgica en el Stade de Franca después de remontar un encuentro que se le había puesto cuesta arriba. Los belgas resistieron durante más de una hora, llegaron al descanso por delante y parecían tener el partido bajo control, pero la entrada de varios de los grandes talentos franceses cambió completamente el guion.
Désiré Doué, Rayan Cherki y Michael Olise, todos ellos suplentes de inicio, fueron los encargados de darle la vuelta al marcador en apenas quince minutos. El extremo del Bayern, además, cerró la noche con un doblete que convirtió una victoria trabajada en una goleada.
Bélgica golpea primero
El partido comenzó con Francia intentando hacerse con el control de la pelota. Sin Kylian Mbappé, los galos buscaban generar peligro a través de la posesión y de la movilidad de sus hombres de ataque, aunque durante buena parte de la primera mitad les costó transformar ese dominio territorial en ocasiones claras.

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Bélgica, mientras tanto, esperaba su oportunidad. Los de Mark van Bommel encontraron espacios al contragolpe y, en el minuto 35, llegó el premio. Dodi Lukébakio aprovechó una rápida transición ofensiva para batir a la defensa francesa y colocar el 0-1 en el marcador.
El tanto obligó a Francia a remar contracorriente. Los locales continuaron teniendo el balón, pero Bélgica supo defenderse y llegó al descanso con ventaja.
El banquillo de Francia agitó el partido
Tras el paso por vestuarios, Francia elevó el ritmo. El conjunto de Zidane necesitaba más profundidad y más desequilibrio en los metros finales, y el técnico francés encontró la solución en su banquillo.
La entrada de jugadores como Michael Olise, Rayan Cherki y Désiré Doué terminó siendo determinante. Francia empezó a jugar con mayor velocidad y Bélgica, que hasta entonces había conseguido contener las acometidas locales, comenzó a sufrir.

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El empate llegó en el minuto 77. Désiré Doué recibió en las inmediaciones del área y sacó un preciso disparo con la zurda para superar al guardameta belga y poner el 1-1. El Stade de Franca despertaba y Francia ya olía la remontada.
Quince minutos de locura
Lo que ocurrió después fue un auténtico vendaval francés.
Solo cuatro minutos después del empate, Rayan Cherki culminó la remontada. Olise apareció por la banda y puso el balón en una posición perfecta para que Cherki definiera y colocara el 2-1 en el marcador. Francia había pasado de estar contra las cuerdas a dominar completamente el encuentro.
Bélgica intentó reaccionar, pero el golpe había sido demasiado duro. Y todavía quedaba lo mejor.
En el minuto 88, Michael Olise volvió a aparecer para marcar el tercero de la noche. El atacante francés aprovechó una nueva acción ofensiva para aumentar la ventaja y prácticamente sentenciar el partido.

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Ya en el tiempo añadido, Olise puso la guinda. Una rápida transición terminó con una asistencia de Doué para el jugador del Bayern, que volvió a encontrar la portería belga para completar su doblete y establecer el definitivo 4-1.
Francia demuestra que tiene fondo de armario
El resultado deja una conclusión evidente: Francia tiene recursos para cambiar un partido desde el banquillo. Zidane acertó con los cambios y tres jugadores que comenzaron como suplentes terminaron participando directamente en los cuatro goles de la remontada.
Olise fue el gran protagonista con dos tantos y una asistencia, mientras que Doué también dejó su sello con un gol y una asistencia. Cherki, por su parte, necesitó apenas unos minutos para poner a Francia por delante.

Dubois (2026)
La victoria permite además a Francia mantenerse como líder del Grupo A1 de la Nations League con 10 puntos, por delante de Italia, Bélgica y Turquía.
Más allá del resultado, la remontada supone otro paso positivo para la nueva Francia de Zidane. El técnico continúa invicto en sus primeros partidos al frente de la selección y, aunque el equipo todavía tiene aspectos que pulir —especialmente en la generación de ocasiones cuando el rival se encierra—, el talento ofensivo del que dispone parece prácticamente inagotable.
Bélgica, en cambio, se marcha de París con la sensación de haber perdido un partido que tuvo controlado durante más de una hora. Lukébakio había puesto a los belgas por delante, pero el tramo final fue demasiado para una selección que terminó completamente desbordada.
Francia no necesitó dominar los noventa minutos para ganar. Le bastaron quince minutos de inspiración, talento y velocidad para convertir un 0-1 en un contundente 4-1. Y cuando una selección dispone de jugadores como Olise, Doué y Cherki esperando su oportunidad en el banquillo, cualquier partido puede cambiar en cuestión de minutos.
