
En una tarde redonda bajo el cielo de Montilivi, el Girona FC ha vuelto a demostrar que su
proyecto tiene recursos de sobra para competir ante cualquiera. El conjunto de Míchel Sánchez
pasó por encima del Athletic Club con un rotundo 3-0 en la jornada 28 de LaLiga EA Sports,
alejándose definitivamente de la zona baja de la tabla y propinando un duro golpe de realidad
a los rojiblancos. La temida «ley del ex», la visión de Azzedine Ounahi y la solidez de un
inmenso Paulo Gazzaniga bajo palos dictaron sentencia ante un equipo bilbaíno que parece
despedirse de sus aspiraciones europeas.
El castigo temprano de la ‘ley del ex’
El guion del encuentro saltó por los aires a las primeras de cambio. Cuando las pulsaciones
apenas comenzaban a subir y el Athletic intentaba imponer su clásico despliegue físico, el
Girona encontró oro. En el minuto 4, una buena triangulación por la banda derecha derivó en
una asistencia precisa del ucraniano Viktor Tsygankov. Allí irrumpió Hugo Rincón, lateral
cedido precisamente por el equipo vizcaíno. En una muestra más de lo implacable que es el
fútbol, Rincón, sin la temida ‘cláusula del miedo’ de por medio, empalmó un potente disparo
cruzado que dejó sin opciones a Unai Simón.
El 1-0 fue un mazazo tremendo para los de Ernesto Valverde. Pese a los intentos por estirar
líneas, el Athletic chocó una y otra vez contra su propia falta de clarividencia en el último
tercio. Cuando los visitantes lograron inquietar, se toparon con Gazzaniga. El guardameta
argentino se erigió como el gran muro gerundense, ahogando cualquier esperanza de empate
con intervenciones de muchísimo mérito que mantuvieron la ventaja local al llegar al descanso.

Asís Martin (2026)
Ounahi y Echeverri sentencian a la contra
Tras el paso por vestuarios, Valverde agitó el árbol dando entrada a hombres de refresco como
Gorka Guruzeta y Jesús Areso en busca de soluciones ofensivas. El Athletic dio un paso al
frente, acaparó más balón y rondó el área rival, pero la falta de contundencia en los metros
finales volvió a penalizar a un equipo que arrastra demasiadas carencias este curso.
Con los leones volcados y dejando espacios a sus espaldas, el Girona encontró el hábitat
perfecto para liquidar el duelo al contragolpe. En el minuto 76, una transición fulgurante gestó
el segundo tanto en una acción rocambolesca pero cien por cien efectiva. Ounahi lideró la
contra y cedió la pelota a Claudio Echeverri. El joven talento argentino se hizo un lío inicial
ante Unai Simón, intentó rehacerse con un remate de chilena defectuoso y el balón le cayó de
nuevo mansamente a Ounahi, que no perdonó en el rebote para fusilar la red y firmar el 2-0.

Efe (2026a)
Ya en el tiempo de descuento (91′), con un Athletic completamente desdibujado y
anímicamente hundido, el propio «Diablito» Echeverri encontró su merecida recompensa
personal, culminando otra rápida acción ofensiva para establecer el definitivo 3-0 y desatar la
locura en la grada.
La victoria de hoy da muchísimo aire a un Girona que alcanza los 34 puntos, situándose en la
duodécima posición y disipando de golpe cualquier fantasma de la zona baja. Por su parte, el
Athletic (con 35 puntos en la décima plaza) se marcha de Montilivi lleno de dudas, firmando
una de sus actuaciones más grises de la temporada y viendo cómo Europa se convierte, a falta
de diez jornadas, en poco menos que una utopía.
